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Tyler Durden y el verdadero espíritu de una empresa

“You’re not your job. You’re not how much money you have in the bank. You’re not the car you drive. You’re not the contents of your wallet. You’re not your fucking khakis. You’re the all-singing, all-dancing crap of the world.”

Esta es una de las más extraordinarias frases que alguna vez escuché en una película.

Fight Club es vista por muchos como una producción que puso en escena un libro relativamente antisistema; sin embargo, la comprensión profunda de la película y del libro se acerca más al trasfondo deseable de toda corporación o empresa de lo que estarían dispuestas a admitir tanto unas (las corporaciones) como otros (los Tyler Durdens).

Cuál es el objetivo de trabajar? Teóricamente es la recepción de la recompensa esperada por la labor desarrollada, en el espacio de tiempo que se tiene previsto, para la posterior adquisición de bienes y/o servicios que satisfagan necesidades eventuales o inminentes.

Ahora bien, en la cultura empresarial de las dos últimas décadas, se deja de lado el objetivo principal, que es la satisfacción de las necesidades.

Con horarios laborales interminables o exigencias fuera de orden y procedimientos adecuados (y, por qué no, desagradables), se consigue alejar más a los trabajadores de la empresa; la empresa comienza a ser un ente succionador del tiempo destinado al crecimiento personal, al ocio o a cualquier cosa que le salga al trabajador del forro de los kintekis, en vez de ser la proveedora de recompensas a la que gustosamente debemos satisfacer para satisfacernos.

Se ha perdido de vista la relación de pajas mutuas, tan necesarias entre empresas y empleados, pasando a una dominación por necesidad de las unas sobre las otras. Sin embargo, gracias a Dios, no todas las empresas son así.

Afortunadamente, cada vez más empresas en Europa, EEUU, Japón y Latam, se dan cuenta de este fenómeno y de la máxima “un empleado feliz es más productivo”. explotan esta máxima, aumentando el grado de satisfacción del trabajador, quien a su vez desarrolla un vínculo de “deuda” con la empresa que tam bien satisfecho lo tiene, por lo que busca, a su vez, satifacer a la empresa de la mejor forma posible.

Sin embargo, este fenómeno en los países PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España, por sus siglas en inglés), viene desarrollándose a pasos de tortuga.

Es hora de despertar como empresarios y darse cuenta que sin trabajadores contentos se obtienen malos resultados. Es cierto el dicho que con la miel se atraen más moscas que con el vinagre y que un trabajador quemado, símplemente no es productivo.

Al final, obviamente, las abejas sin la miel no son nada, pero la colmena sin abejas contentas, no crece…

Otra frase: “Worker bees can leave; even drones can fly away… The queen is their slave…” Por lo que la mutua satisfacción es importante!

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